Con el trazo grueso de unas manos que extienden violentamente la
pintura sobre un pedazo de madera, Suso Camuñas construye sus
cuadros. No son obras meramente complacientes, sinó piezas
construidas para herir la mirada e inducir a la reflexión.
De temática mayoritariamente ecológica, algunas de sus series como
contranatura o animales heridos están concebidas para sacudir al
espectador y hacerle reaccionar ante la pérdida de control de un
mundo que desaparece bajo la influencia del poder económico. Una
conciencia ecológica que el artista lleva hasta el último extremo a la
hora de utilizar productos reciclados o en desuso.


Siendo un artista no ajeno al mundo que le envuelve, también su
crítica se extiende a un ámbito más social a través de sus series
pateras y burkas, en las cuales trata de forma evidente el drama de la
immigración y el choque entre culturas. Esta idea se acentúa con la
utilización de una paleta de colores muy contrastada y la agresividad
en la materialización de las obras.

 

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Este tratamiento pictórico también se intuye en sus otras series de
temática aparentemente más banal, como las flores imaginarias, las
bailarinas o los cuadros abstractos. En estas piezas el artista hace
una apuesta visual más radical. Acercándose a la tridimensionalidad,
los cuadros toman relieve i se transforman en obras escultóricas. Es
entonces cuando la pintura toma vida propia.